Miércoles, Diciembre 30, 2009
El brillo.
Hay un punto donde la vida se vuelve un segundo. Y todo pasa sin pasar. Donde la eternidad parece aquietar las aguas de los tiempos y todo parece tan quieto que hasta el silencio se contiene de respirar. Hay un brillo en su mirada cuando todo le pasa, sin avisar ni pedir permiso. Lo he visto, es una bola de luz alojada en el prisma de su lagrimal.
En ese rincón donde pasan los mejores momentos de una vida. Donde la vida misma se acumula antes de caer y recorrer los bordes de una cara tibia. Sonrojada por una emoción que ella nunca calculó. Pero que un día llegaría.
En ese rincón se alojó el más hermoso brillo de su vida. Y emanaba tanta luz que encandiló mis sueños y abrió la armadura. Una terca cerradura que hacía tiempo estaba sin abrir. Y la luna sabría los secretos que el sol escondía. Cuando el atardecer metía sus narices en mis asuntos, y dejaba sus huellas como marcas impresas en la arena de mis proyectos. Castillos completos, con reina y todo. Sueños enteros hasta que el despertar los volvía una larga lejanía. Un día más.
Hasta que mis dedos la vieron llegar.. Hasta que mis pensamientos supieron naufragar y mis miedos salieron a trotar.
Cuando la armadura se abre solo te queda el brillo del alma. Sus olas rompen en los pilotes del muelle de mi equilibrio. Los vientos de sus vientos murmuran en mis oídos la perdida de un vestigio de la última salvación. Mientras la intemperie discierne si protegerme o dejarme solo. La angustia es un borde filoso entre la felicidad y la miseria, entre la inmortalidad y la fragilidad de verme con su ausencia.
El brillo en su mirada, cuando la emoción la abraza como si fuera el último abrigo del mundo infinito en el que ella estaba viviendo, me dice que a ella le llegó la alegría. El cumplimiento de su sueño.
Esa luz que he visto despierta, en el olvido, a los sueños que ya recuerdo.
Es la razón por la que hemos venido a este pequeño circo que dura casi cien años. Algunos se van temprano, otros no quieren irse nunca. La luz abruma a la mirada que se desnuda frente a esa posibilidad.
Ver que en el ojo está el brillo del alma. Pura.
Jueves, Diciembre 17, 2009
LES CAMBIO DE TEMA. HABLEMOS DE LAS RELACIONES.
La mayoría de las consultas hoy en día son por las relaciones. Parece que nadie las quiere, pero todos las seguimos buscnado. Todos quieren estar acompañados, pero juntos no se soportan. Una contradicción que escucho a diario, un dilema que no encuentra salida, ni alternativa. Si no querés estar solo, tenés que estar acompañado. Obvio, básico. Pero nadie lo entiende.
Se han vuelto un problema. Posiblemente siempre lo fueran, pero ahora todos hablan de ellas. Las relaciones. Las ocasionales, las pasajeras, las que nadie espera pero se dan igual, las relaciones de pareja, los que quieren estar solos cuando están acompañados, los que quieren a alguien porque están solos, pero después no saben si era lo que querían. Una vuelta que no termina. Todos miran al de al lado. Todos quieren lo que el otro tiene, cuando el otro tiene algo distinto. No dejamos de mirarnos el ombligo, en vez de mirar al otro a los ojos. Y sincerarnos, en lo patético que estamos. En esa ridícula vida.
Las relaciones. Una queja tras otra. Pedirle al otro lo que no hacemos. Un juego histérico, una lucha de poder. Porque no sabemos que hacer con la realidad nos metemos con el que está junto a nosotros. Y al final, vivimos esperando. Un llamado, un mensaje, al hombre indicado, a la madre de nuestros hijos. A alguien distinto, que después no sabemos manejar. A quien cuidar para después quejarnos.
No estamos acostumbrados a vivir en relación. El problema se motorizó en el seno de la familia y ahora se generaliza al resto de la sociedad. Un problema generacional, que no se va a detener. Y no solo es con las relaciones de pareja, también se juega este dilema en las amistades y en las sociedades, en las familias y en las relaciones comerciales. Nadie respeta lo pactado.
Nos engañamos. Nos mentimos todo el tiempo. No podemos vivir solos, no nos sostenemos ni durante un recreo. Nos encerramos mirando ese orificio que encontramos en la mitad del abdomen. Como si fuera un espejo, no deja de ser un agujero que no tiene ni principio ni fin.
Encerrados gritando para que alguien nos escuche. Peleamos gritando para quedarnos solos. Muchos prefieren estar esperando que tener lo deseado porque no saben como seguir.
Las relaciones nos pueden hacer feliz, si es lo que estamos buscando.
Si estamos aburridos y la idea es seguir girando, sigan ese camino, las relaciones sin vincularnos.
El intercambio es necesario. No podemos vivir de nosotros mismos. Estamos muy lejos de ser autosuficientes, de autoalimentarnos. Estamos alejados de nosotros mismos; estamos perdidos sin las relaciones.
No les voy a decir que necesitamos un cambio, porque están todos cansados de los cambios y de los pocos resultados que han dado. Necesitamos mirar hacia otro lado, para que podamos encontrar lo que estamos buscando.
Porque todos seguimos buscando.
Aunque damos manotasos de ahogados, siendo ciegos y lentos.
Las relaciones son un encuentro. Eso no lo soportamos.
CON CALMA.
Miércoles, Diciembre 16, 2009
LOS CAMBIOS. EL SALTO.
Miércoles, Diciembre 09, 2009
Un agradecimiento debido.
Debo un agradecimiento a todos aquellos que van siguiendo este camino. O que les interesa lo que vamos escribiendo los que pertenecemos a este mundo de la escritura y la Psicología.
Ya llevamos mas de 200.000 lectores desde que el blog ha nacido y mas de 80.000 visitas en EX-TIMO en lo que va del año. Los números son altos, mucho mas de lo que hubieramos pensado. Los lectores, la mayoria en el anonimato, pero nos van dejando su huella. Mientras nosotros seguimos apostando al compromiso y al crecimiento.
Vemos que llegamos a muchos lados y la verdad es que reconforta. Y plenifica. EX-TIMO es una revista que habia soñado hace muchos años. Hoy es una realidad que va creciendo y se va multiplicando.
Los proyectos para el proximo año tienen que ver con ello, con poder dar mas para seguir apostando, para seguir ayudando y dando las respuestas que alguien pueda estar buscando. Mientras nosotros seguimos llevando todas nuestra millones de preguntas y dudas. EX-TIMO, DISFLUENCIA, PSINFRONTERAS y los proyectos que vienen son sueños y la muestra de que aun podemos seguir concretandolos.
Que la realidad sabe mucho de penas y dolores, pero que tiene un lugar para cultivar los sueños propios y los compartidos.
Siempre quisimos (Los que formamos EX-TIMO) decir algo, que sea distinto, que llegue a destino, que le aporte al otro. Siempre buscamos externalizar nuestra intimidad y lo vamos logrando, superando nuestros miedos, resolviendo los frenos, sorteando las dificultades, a veces quedandose pegados a la pared que tantas veces nos ha enseñado. Pero despues de muchos años, llego el tiempo de darnos cuenta que les debemos un agraadecimiento profundo por estar del otro lado.
Que este año, termine de la mejor manera para todos ustedes.
Y que llegue el tiempo de la cosecha y de disfrutar de los sueños propios.
Y de la felicidad ajena.
Perder el eje. Carísimo.
Perder el eje, un problema que sale caro. Un dilema que va enredando los asuntos, los sentimientos, los pensamientos. A uno mismo. Un difunto que no se puede levantar, porque las cosas ya no son como antes. Es lamentable, pero perder el eje sale carísimo. No siempre hay motivo, no siempre el motivo es claro.
Para los seres humanos, el eje es fundamental. Y perder esa equidad, es perderse de vista. Y las sonrisas ya no hacen reir a nadie. La ansiedad te torna cobarde, inseguro y frágil. El otro no entiende aquello que parece fácil, pero no lo es. A veces nos faltan los pies, no vemos nada claro.
Volver al eje no es tan caro, en realidad es un gran negocio. Pero quedan escombros que hay que limpiar. Restos de aquello que uno deja atrás, cosas que ya no quiere en el camino. Por un lado, se siente algo distinto, por otro los aires son algo extraños, aún. Pisar en falso, caerse y tirar todo.
La sensación es sentirse descolocado. Los miedos van cabalgando por las entrañas de un estómago vacío. Haciendo ruido, es el crugir de los sentidos perdidos y desorientados. Una mano, al alcance de la mano, pero esa no es la salida. Ayuda por todos lados, pero uno no ve el horizonte, porque está mirando hacia otro lado.
Se pierde el eje cuando se está cambiando. Aunque aún no se haya dado cuenta. La realidad está muy despierta.
Todo Superman tambien es un Clark Kent. Dudar del ser, es dudar de uno mismo.
Y no ver que en el camino hay "cosas" que pasan. Una diferencia puntual, que puede no diferenciarse. O sembrar la duda.
El Hombre Araña es Peter Parker.
Y uno es uno, aunque pierda el eje, de vez en cuando.
Jueves, Noviembre 26, 2009
Retomando. Para seguir la Historia
La vida sabe ser intensa. En sus matices, en sus vértices, en sus lados. La vida va llegando y siempre sabe sorprender. Para mal, muchas más veces para bien. Es cuestión de dejarse sorprender y abandonar las pretensiones. La realidad supera las ficciones.
Vivir más de lo imaginado. Donde uno ve que lo soñado era poco, se encuentra con ese otro que te da vuelta la vida. Aunque no todo es alegría, porque hay que saber soportar las propias limitaciones. En ese punto, nodal, donde la sabiduría se aviva de lo poco que sabe. En ese cruce, tan terrenal como letal, donde la seguridad se desliza por entre los dedos de su caricia. Y tiemblas sin parar.
He vuelto a retomar mis días, donde las alegrías son hermosas compañias y los miedos unos largos cuentos que, ahora, hablan del futuro. Y dejan atrás su pasado. La historia se está hilando, tejiendo con hilos de oro. Ya no se sienten los escombros, sólo se sabe de la briza. Y del huracán.
Cuando uno está alejado, la perspectiva es una risa. Simple, elocuente, evidente y a prueba de tontos. Pero cuando se está adentro, todo es intenso, todo es a puro segundo. Un motor que mueve el mundo. El mío. El que creía fijo. Ese motor gira junto al mío. Y las fuerzas gravitacionales no son como las terrenales, nos impulsan hacia el cielo. No caemos hacia el suelo, pero aún tememos por nuestras vidas.
Y el orden cambia.
El eje se desplaza. No necesariamente se sale de su riel. Pero la cabeza está en los pies. Y los pies caminan sobre el cielo. Las manos en un fuego intenso, con un sol inmenso que acaricia. Y esa caricia que electrifica hasta el último sueño que tenía.
La muerte queda a la orilla. El temor a la perdida ahora es lo primero. Pero por qué pensar en ello, si la vida de ella ya me atravieza. No hay nada que pueda borrar su marca. No hay manera que se vaya de mi vida.
Todo cambia.
Yo pensaba que no tanto.
Retomando, la historia definitiva.
Miércoles, Agosto 12, 2009
LA FELICIDAD... Con nombre y apellido.
No sabía que la felicidad tenía nombre y apellido. No sabía que la vida se veía tan distinta cuando ella te anima a agarrarla de su mano. No entendía nada de los días hasta que ella se sentó a mi lado. Y se reía.
No pensaría jamás que los sueños de libertad pueden volar por los cielos más alto, hasta que pude encontrar en su mirada oceánica mis alas, mis pies flotando, mis mares agitados.
Nadie me había contado el secreto tan bien guardado, su nombre y su apellido. Tantas veces le he mirado las manos a la Venus de Milo tratando de saber algo de mi destino. Tan lejos la he buscado, para haberla encontrado junto a mi lado. Tan plenamente cerca. Porque ella sabe estar cerca, ella sabe estar a mi lado. Ella sabe hacerme sentir sus vientos huracanados.
Y su mirada de sol, mientras me mira.
Su sonrisa agita las alas desplegadas de mi vida, agitada y salpicada de buenos momentos. Ahora soy un privilegiado eterno porque ella me ha mirado. Y ha elegido quedarse a mi lado. Y yo haberla abrazado.
Porque nuestros abrazos han desplegado la apertura de nuestras vidas. Porque se han cicatrizado las heridas y se han preparado nuestros corazones. Porque dejamos de vivir en los rincones para estar en el centro del salón, en nuestra propia habitación. Donde el alma habita.
La felicidad me visita y se quiere quedar. Mi felicidad la habita y no se quiere ir más. Mis energías la invitan, mientras ella me invita a cenar. Y su hermosa creación juega con nuestro corazón, mientras se divierte con sus muñecos.
Ella tiene nombre y apellido. Ella ha venido y yo no me iré jamás. Ella es la muestra Universal de que la felicidad existe. Y tiene vida. Ella sabe besar de tal manera que jamás podré olvidarme, ella sabe borrar las huellas que en el mar han dejado viejas orillas. Ella es la reparación de todo posible mal que alguien haya cometido en mis acantilados. Ella es lo que más he anhelado. Y estoy tan agradecido.
Ahora se el apellido que porta la felicidad. No se los puedo contar, porque es un secreto exclusivo. Pero les aviso que la puedo nombrar y sentir que mi alma se agita, se entusiasma. Despliega sus alas para volar hacia allá. Porque no nos podemos separar. Porque todo, junto a ella, es posible.
Ser un privilegiado en este mundo tan humano, me hace serlo más. Ser tocado por la barita mágica del destino significa que me ha cumplido los sueños más anhelados. Los más profundos esclavos que han sido liberados para poder mostrarle al mundo, que ese ser humano me ha transformado la vida.
Ella es la sonrisa en la boca más hermosa. Ella es la pasión en el borde de mis labios. Ella es el sudor de los cuerpos naufragando. Y el calor del verano más intenso. Ya no existen los invernos, ella me lleva de la mano. Ya no necesito más abrigos, el sol ya ha amanecido en nuestros valcones despejados.
En estos mundo ya no hay hojas caídas. En nuestros mundos ya no están las sombras de la soledad, porque nos hemos encontrado. En sus brazos están mis sueños que se han despertado. Y se que entre sus pelos están enredados mis dedos, mientras mi mano la acaricia. De lado a lado. Se que ella es mi luz, que enciende la virtud de llevarla en mis brazos.
Somos compañeros, elegidos en el encuentro. Almas que respetan el vuelo. Y el crecimiento, uno a cada lado.
Con ella me duermo. Por ella me desvelo.
A ella la amo.
Es la felicidad que he encontrado, justo cuando ella me estaba buscando.
Justo cuando el destino nos mostró sus últimas cartas.
Viernes, Julio 31, 2009
LA REVOLUCIÓN... SIEMPRE LLEGA.
La revolución avanza. Te llena el alma de tremendas oleadas. De pura aventura. La revolución sale de las penumbras para hacer escuchar. Ella sabe donde dar su estocada principal, la final que da comienzo a todo. Ella sabe que se anticipa a todo. Llega primera para no irse nunca más de la historia.
Ella tropieza con las grandes barreras. Demuele todo a su manera. Derrumba todas las estructuras. Ella sabe que alumbra con un nuevo horizonte, las ruinas de los confortes, de aquellas viejas comodidades. Ella sabe que sale adelante, más allá de las dudas e incertidumbres.
Ella puede con tus costumbres, con tus viejos hábitos maltrechos. La revolución no tiene consuelo, simplemente te dejas llevar por la corriente. Es inminente. Siempre. Es un acto presente. Una renovación y algo más. Siempre deja atrás, siempre se abre hacia adelante. Si no estás de su parte, pobre de vos, que poca vida te queda.
Nadie se resiste a ella. Ahora me ha tocado a mí. Ella sabe divertir, renovar y alumbrar. Ella puede y será, la reina de los nuevos tiempos. Ella sabe que la entiendo, aunque me siga abriendo la cabeza. Ella sabe que es la certeza de la nueva generación. Ella es el motor, el camino y el destino.
Una revolución que ha venido, para cortarle la cabeza al pasado. Para desparramar su nuevo reinado en un mundo ahora distinto. Ella ha jerarquizado los valores que se habían desteñido. Ella le ha sacado brillo ala luz divina, porque ella es la íntima y natural belleza. La revolución es eterna, entera y forjada. Con el mejor metal en sus espadas, con la armadura más intrépida, ella está plagada de certezas que apuñalan a la hipocresía. Ella resguarda a su vida con ese inmenso corazón. Ella deja atrás al dolor cuando encuentra una razón que la anima.
Ella es la envidia de muchas pobrezas perdidas. Esta revolución se anima a conquistar el corazón porque se ha dejado enamorar. Porque se vuelve a jugar con ese coraje tan admirado. Orgullo, pasión y encanto. A esta revolución le sobran cualidades, fuerza y entereza.
Ella es mi revolución. No ha dejado nada como antes.
Gracias desde esta parte, por haberme elegido. La revolución tiene nombre y apellido.
Y un enorme corazón que me parte.
Sábado, Julio 25, 2009
LA VIDA TE DA...
Siempre soñe. Siempre albergue en mi vida los sueños de esas caricias. Los besos que ella me daría. Los cielos que con ella volaría. Pero eran sueños. Las obras maestras de mi imaginaria impaciencia que revoloteaba en los confines de la ensoñación, agitando lo mejor de sus pinceladas. Yo siempre la soñaba, pero no sabía.
De tantas cosas que escuchaba, la vida parecía una tarde gris oscuro. De tantas manzanas podridas, el día parecía un eclipse de eternidad. Y el sol un cobarde que se escondía. A tantas palabras malditas yo me rebelaba. No quería caer en sus garras. No me permitía entregar mi alma, a esas oscuras que engañan con un mundo opaco.
Hasta que el día había llegado. Y la vida vendría en las manos de esas caricias. Hasta este hermoso día en que sus palabras llegaron a mis orillas, para no volver jamás al océano. En ese día, vi lo que es capaz la vida. En la mirada de esa vida encontré las llaves que no sabía, que tenía. En ella disfruté lo que es la entrega, el coraje y la valentía.
Dicen que siembras y cosecharás. Yo no sabía que en mi vida crecería el paraíso en las manos de esa inmensa mujer tan reina, tan sentida. Una mujer intensa, una mujer que podía. En ella encontré más de lo que había en mis semillas. Ella es la tierra fertil, la lluvia y el sol que ilumina. Ella es esas ganas de crecer, ese amor a la vida. Es la razón que mi vida admira.
Ella es la contemplación, no sólo lo contemplado.
La vida te da. Y no te quita.
Enredado entre sus brazos, sintiendo la piel en mis labios, siento toda una vida. Ya no soy el de antaño, ella me ha cambiado la esencia. Y me ha matado mil y una vez entre risas y alegrías. Nos hemos tentado tanto, que ya nuestras miradas desbordan de sonrisas.
Ahora entiendo a la envidia, lo que le pasa cuando la admira. Puedo entender la codicia de quienes hayan pretendido encerrarla en sus guaridas. Pero yo no podría, porque el vuelo de sus alas es mi alegría. Porque su libertad es la plenitud de mis días. Porque verla en su identidad es la razón fundamental de la nueva historia.
No voy a dejar que nadie arruine su vuelo. La voy a cuidar sin cansancios y sin frenos. La quiero ver volar, es la pieza clave de mi sueño. No hay manera de enjaular, no tiene sentido limitar la pasión de sus cielos. Es poderla admirar, es acompañarla en el vuelo. Es enlazarse en la velocidad y poder cerrar los ojos a su viento.
Ella es. Y me alegra plenamente.
La vida te da miles de oportunidades. Pero una sola será.
A mi me da esta posibilidad, de escucharla hablar con su obra más maravillosa. Una pequeña que es su lealtad, su compañera, su vida. Porque la Vida dió vida y ahora están creciendo. Mientras una arma, la otra aclama una torre de flores. Mientras ella habla, aquella se imagina. Ambas son amigas, una dupla inseparable. Un torrente de singulares momentos e instantes; y yo soy un testigo privilegiado.
Ellas son madre e hija. Y una amiga que anda por allí revoloteando. Que si es su amiga debe ser otra maravilla que se ha creado. Por la manera en que se han cuidado, por el amor que se ve tantas veces reflejado, me alegro tanto de ser parte de su mundo.
La vida me ha dado. Y a ella le estoy siempre agradecido.
Domingo, Julio 19, 2009
EL HOMBRE QUE CAMINA ERRANTE.
Escrito por María Gómez Andrade.
Es el hombre que quiere parecer suficiente pero que es tierno e inocente.
Que está presente pero ausente. Que quiere, pero no puede. Que transita los cielos pero se apega a lo terrestre.
Que cruza océanos y atraviesa mareas, pero que no levanta el ancla de su pasado ni de sus penas. Que tiene alas, pero las ata. Que ve la luz pero la apaga.
Que parece espinoso pero está herido. Y que una vez cruce en mi recorrido.
Estaba errante y estaba perdido. Por momentos, detenido. Despertó mi curiosidad y me representó un desafío: llegar a su centro que parecía –aun- estar algo despierto.
No fue fácil, pero fue divertido. Por momentos un arduo camino -quizá sin sentido-.
Él es como un gran laberinto que solo suelta promesas de olvido.
Es como una gran muralla, que invita a ser rodeada y respetada. Pero que –de vez en cuando- deja algún hueco para ser atravesada.
Y yo quise ser como la flecha de Cupido. Atravesar su coraza y llegar a su alma.
Tocarle el corazón y pintarle la mirada de esperanza. Retrucar su miopía y volver sus sentidos al cielo que tan lejos de sí pensaba que estaba.
Curarle las heridas y llenarle las manos de estrellas ganadas. Desenterrar su pasión y sacar de las bauleras sus ganas olvidadas.
Hacerle saber que no todo está perdido. Que en la ruleta de la vida, los plenos pueden ser conseguidos. Despertarlo a la vida e invitarlo a bailar al compás de sus propios latidos.
Siempre me dijo que no; pero algunas veces me lo permitió haciéndose el distraído.
El tiempo se cumplió y el partió. Fiel a su errante camino. La despedida fue tibia pero ardiente es el interrogante sobre mi marca que oscila entre lo eterno y el olvido.
Domingo, Julio 12, 2009
LA DECEPCIÓN. PALABRAS VIEJAS, AVEGENTADAS.
Escrito por Juan Cruz Cúneo.
Un tema recurrente en una vida ilusionada. Una mancha que se siente cuando las ganas recuperan la esperanza de una vida diferente. Y se asoma el frío otra vez sentido en la boca del estómago. La decepción se viste con la última moda de un shopping, gastando los ahorros de un bolsillo que no es el propio. Un sueldo jamás trabajado. Un engaño que la ilusión no ha sorteado. Y cantó bingo.
La decepción es el fracaso de la ilusión. Donde todo parecía, nada sería. Donde todo estaba por nacer, nada llegó a crecer. Solamente la desdicha. Esperar tanto de esa niña para que no sucediera nada. Apostarle tanto en esa carrera para que se quedara trabada en la salida. Jugarle todo a la quiniela, ella nunca buscó los resultados.
Ver a una mujer sonriente es la ilusión del pretendiente. Verla traicionar es la desilusión, una marcha atrás. La caída del gran vuelo. Estropeada contra el suelo, una mancha que empieza a llorar. La ilusión no pudo más. Ella se vendió por más comodidad. Ella quiso regatear y que otro hiciera el trabajo. Ella vino a jugar, y sólo se divirtió un rato. No pudo ser más que un pasajero fracaso.
La decepción es el gran engaño de los mentirosos arruinados por la desdicha de su alma vacía. De los vagabundos de saco roto y bolsillos agujereados, que manchan de mentiras la ilusión que nunca los había mirado. Envidian en los demás. Quieren lo que les falta. Son esa semilla que no se planta. Y muere seca en el asfalto.
Ellos son los que no sueñan. Y roban esperanzas al precio que sea. Llorando piden ayuda. Blasfemias de una amargura que los acompaña en la almohada. Piden lo que les falta y ofrecen lo que les sobra. Tantos puñales por la espalda, que traicionan a la vuelta de la esquina.
Son soberbios, más que cualquiera. Se creen dueños y dicen ultrajando autoridades, que lo recibido antes no les alcanza para nada. El trabajo, el esfuerzo y el alma puestos en un saco viejo, con un agujero en el alma.
Una dama que asechaba. Otra dama que rebolotea. Dos versiones ajenas, dos maneras de decepcionar. Una por comodidad, para no tener que hacerse cargo de ninguna responsabilidad, porque la vida para ella es nada más que el servicio de los demás. Nunca devuelve nada. Ni agradece con el alma, porque la tiene congelada. Encerrada en su jaula mental.
La otra, el arma letal de la decepción con minifalda. La ilusión la miraba jugar, con sus lentes pequeños y un joistic hambriento de ganar. Ella refunfuneaba por no poder matar al monstruo que le robaba las vidas, mientras era mirada con la envidia de un alma que no le podía robar un beso. Para terminar huyendo en un taxi de pleno invierno.
La ilusión no fracasa desde el corazón, sólo acumula cicatrices. Las envidias corren como perdices, delante del cazador. La decepción es esperar más donde la razón no puede fundamentar la espera.
No dan lo que uno espera.
Sólo pueden decepcionar, porque siempre tropiezan con la misma piedra.
Ya es tiempo de sábanas nuevas. Ya es hora de cambiar. La ilusión no viaja en una caja de cristal. Puede soportar las peores lluvias y los más largos inviernos. Por más que la quieras apuñalar, no podrás dejarla ciega.
Siempre mira a los ojos y con su sinceridad, te puede regalar una nueva oportunidad.
Sólo si dejas de mirarte el ombligo.
EMOJA. Y ES PARA CUALQUIERA.
Escrito por Juan Cruz Cúneo.
Enoja, darle tanto al tiempo y que se lleve las hojas a cualquier esquina. Enoja que la envidia sea la razón del puñal y la muerte del corazón. Por haberle dado, tal vez de más, pero con el alma entre las manos.
Enoja que sea tan abaro el destino con el resto. Porque siempre le da más cuello al corto de vida. Enoja que la ida sea tan incípida cuando tiene que volver, y cumplir con sus promesas. Que sea tan desabrida para dar y tan abundante para pedir. Que nunca sea sutil con su indiferencia y logre que uno ponga la otra mejilla.
Lamento que ya no sea divertido, el juego donde siempre pierde el mismo. Pero no soy parte de un montón. Las ganas no se merecen el desprecio. Angeles caídos del cielo. Zapatos viejos de tanto caminar en el barro.
Entiendo de donde nace tanta codicia, entiendo de donde vinieron estos pasos. Tanto dolor que no ha sangrado, tanto vivido en tan poco tiempo. Pero tus secretos ya no están bien guardados. Y has llegado tan lejos, porque los vientos te han favorecido, pero en algún momento se irán alejando. La lluvia cae del cielo.
No quieras volar muy alto, no te dan las alas. Tu espíritu angelical se arrastra por el fango. De chiquita ya no tenés nada. Y tus enojos son gigantes de mármol con espadas en las manos y la mirada del cíclope.
Enoja que hayas llorado tanto y tantas lágrimas fueran mentiras. Enoja que me hayas comprado el alma con tu sufrimiento de lata y un dolor descarado. No te hagas cargo, tampoco estoy hablando de tí. No eres la emperatriz que alguna vez mis labios hayan mencionado.
El telón de tu vida sigue bajo. Mientras tus enojos están a los aplausos. Y tus alegrías detrás de escena. Lamento que te lo perdieras, el sol ya no sale para todos.
Enoja. No es para cualquiera.
Lamento que te hayan cantado "falta envido" y sólo tengas un cuatro de copas.
Ya no queda otra que seguir caminando mi vida.
Y saber dejar, en las avenidas, las grandes bolsas de basura.
UN TREN CON MUCHAS GANAS...
Ha llegado una carta tan esperada. Ansiada y, a veces, desesperanzada. Pero tan real como la habría imaginado. Y mejor también.
La alegría me saluda, diciendo que estoy en su lista. Salpica la amargura su pasaje de vuelta. La angustia, amiga, se rie de las tristezas que han pasado por tantas penas sabiendo que no volverá a ser la misma. La alegría me invita a esperarla en esa esquina conocida, pero renovada. Recién asfaltada, con las vías preparadas para esta locomotora huracanada.
Mi pasado se acuesta temprano y no pone el despertador. Mi futuro afila sus anclas para aferrarse de una vez por todas. Mis torpezas ya no cargan sus mochilas pesadas, han dejado la secundaria y eligen sus nuevas carreras universitarias.
Mis miedos se apoderan de lo incierto, cazando las mariposas de mi panza. Revoloteando entre las cartas de un tarot que me anima a la emoción y me llena el corazón de entusiasmo. Por lo visto, por lo que me han contado. Por estos vientos que se van acercando.
Esa carta está llegando. Y me cuenta lo mejor de sus letras. Las mejores cursivas con sus punto y coma. Con la mayúscula que asoma al borde del amanecer, en un fin de semana que deja correr por mis venas la vida. Signos de preguntas, señales que se animan a escribir una nueva historia. Una letra que dice ser confusa, en su claridad más absoluta.
Un sobre nada cerrado, con la saliva que pronto será el veneno de sus encantos. El perfume de su mirada, en esas cartas echadas a las manos del azar, que me ha vuelto a escribir. Contándome una novedad.
La que esperaba hace tantas esperanzas que vieron pasar la salida.
Esta carta no tiene fe de erratas. Está bien escrita, de puño y letra de una vida que tiene tantas ganas de ser vivida que genera la fascinación del sol. Y la admiración de la luna. Testigos que pronuncian su fé en la espera por todo lo que vendrá.
El tiempo espera en su parada predilecta, que se haga la hora, para que esas letras sean leídas. Por una mirada que ya se ha encontrado.
Los pulmones están dialogando sobre la huelga del corazón. Un motor que se detuvo en el momento justo, cuando ella habló. Las órdenes no llegan de la terraza de una azotea que ya no se moja con la lluvia. Ni con las envidias del mundo. Los pies se están mirando, chuecos de tanto empujar, listos para empezar el nuevo camino. Sé que del otro lado, están agarrotados por escuchar al viejo enemigo de la oportunidad, ese que se hace llamar "miedo" a la claridad.
El viento dirá a dónde lleva estas palabras.
Yo no le temo a nada más.
Me dejo llevar por este tren de las ganas, que esa carta ha encendido.
Sé que el azar y el Destino son mis mejores amigos. Y los de ella.
Martes, Julio 07, 2009
BOTELLAS EN EL MAR. MODALES DE CARTÓN.
Escrito por Juan Cruz Cúneo.
Somos una especie tan particular. Llenamos de basura nuestro hogar. Contaminamos todo nuestro patrimonio. Tiramos botellas al mar, bolsas de basura, comida y sus restos como si fuera un basurero. Sin cuidado por lo que es nuestro. Nos han enseñado tanto que parece que no hemos aprendido nada. Pero no es una cuestión nueva, es una amarga cadena a lo largo de las generaciones.
Tanta educación para nada. Tanto esfuerzo para que no valga nada. Tanto se ha hecho para que muchos otros sigan arruinándolo todo. Aún lo más hermoso de este suelo. La obra más perfecta por
Algunas botellas pueden ser arrojadas al mar para saber si algún día alguien pueda leer el mensaje que en ellas se encuentra. Como náufragos perdidos ya no encontramos el sentido, sólo nos queda esa herramienta de emergencia. Enunciar un pedido de alerta y dejarlo a la deriva, para que algún día alguien pueda responder. Porque hoy somos los que generamos nuestro propio engaño. Los que alimentamos nuestra propia condena. Con miseria. Con las sobras. Con las basuras que tapan la boca y pudren el aire.
Tantas botellas rotas en nuestras costas. Tantas botellas de marca flotando entre las olas dejando un aroma que no corresponde. Pañales usados, bolsas de plástico en el medio de la montaña. En lo más inhóspito de la cima uno no encuentra la salida de esta dejadez humana. Si siguen encontrando las marcas de una falta absoluta de respeto por lo propio y por lo ajeno. Botellas en el mar.
Parece que no tenemos modales. No se si alguna vez los hayamos tenido. Porque no hemos aprendido, o no nos han enseñado bien. Sólo con la frente entre los pies nos hemos permitido empezar a tomar conciencia de que la misma Tierra nos está avisando del espanto que hemos ocasionado. Por juntar tanta basura.
Modales de cartón. Pieles en extinción. Y demasiada basura creciendo. Son montañas y montañas que se amontonan entre las ciudades y sus afueras. No se sabe qué hacer con ellas. Porque no hay tanto espacio disponible. Porque generan una cadena de vicios, enfermedades y roedores. Epidemias a montones, en la parte más débil de la ciudad. El problema original está en la cantidad de basura que producimos. En la inmensa fortuna que gastamos tirando a la basura lo que no usamos. O lo hacemos mal. No sabemos y, parece que no queremos, hacer las cosas de manera limpia.
Sería una alternativa para empezar a ser una especie distinta. Limpia desde los pies. Para poder caminar con libertad. Para poder recorrer las playas y ver el paisaje que la naturaleza nos ofrece, en vez de tener que mirar constantemente al piso, por si hay vidrios. O jeringas. O condones.
En las playas como en sus bordes. En el mar se encuentra de a montones las sobras que esos hombres no saben administrar.
Botellas al mar, pidiendo ayuda.
Modales de cartón sin saber por qué razón hacemos esto.
Es una cuestión simple que llevaría una solución muy compleja.
El problema empezó en la educación y terminará con el planeta.



